domingo, 1 de junio de 2014

Día tres (01.06.2014).

Hoy he pasado todo el día en la Feria del Libro de Madrid, compartiendo momentos inolvidables con la familia, los amigos, los conocidos y los desconocidos. ¡Ah! Y con los desconocidos que se convierten en conocidos, con los conocidos que se convierten en amigos y los amigos que se convierten en familia.

Gregorio ya está completamente habituado a su nuevo chalet. Por lo que veo, no ha parado en todo el día de recorrerlo por completo y, una cosa curiosa, se ha echado un amigo imaginario. Sí, mi pez, además de pensar, está un poco tarumba echándose amigos imaginarios. No sé cómo se lo imaginará realmente, pero le encanta mirarse y remirarse en las esquinas cóncavas donde se refleja así mismo. Todavía no sé cómo le habrá llamado o siquiera si es su amigo. ¿Y si en realidad es su enemigo? Ya lo sabremos.

Desde mi punto de vista (que no es más correcto estilísticamente hablando que "bajo mi punto de vista"), Gregorio, sabe que la cosa va mal, sí, creo que es consciente de que el mundo no se limita solo al cristal que retiene su masa acuosa en la que se conserva, sino que sabe que hay algo más allá. Pero qué le vamos a, hacer, son meras impresiones. Mañana veremos a ver qué tal.

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